Esta historia de Alejandro es la misma de cualquier otro esclavo moderno que, tras un desgaste físico y psicológico para llegar “arriba”, finalmente sufre los repetidos casos de falsedad, envidia y vacío de una vida superficial que el dinero del éxito proporciona.
Al borde del desequilibrio existencial, después de quince años de pasión y profesión, abandona mujer y carrera y decide entonces seguir a la siempre desobedecida intuición, la que llamándolo muchas noches le quitó el sueño y cuyo mensaje era el mismo que por años los “libros-refugios” le susurraron: hacer realidad esa utópica visión de la máxima libertad, renunciar por completo a todo aquello que lo definió, morir en vida y re-nacer con tan sólo una mochila en la espalda para emprender un viaje sin itinerarios, sin currículum, sin dinero, por los caminos de América del Sur.
En la ruta –era ineludible- se encuentra con personas y sucesos que jamás imaginó y que serían el combustible que lo impulsaría a un mayor viaje dentro del viaje: uno paralelo, interno, espiritual, cuya inspiración no sólo le llevará a escribir sus más profundas vivencias, sino también a posesionarse de un empleo insólito que le permitirá llegar hasta la consumación de un destino milagroso y eterno.
jueves 21 de junio de 2007
¿OYES LA GUERRA?
"LA SEGURIDAD NO ES LA AUSENCIA DE PELIGRO, SINO LA PRESENCIA DE DIOS...SIN IMPORTAR QUE TIPO DE PELIGRO"
OTRA GUERRA MAS.......
¿QUÉ HACER CON LOS SÍNTOMAS EN ESTE TIEMPO DE GUERRA?
SI VIENDO LA TELEVISION TIENES SENTIMIENTO DE CULPA, TRISTEZA Y VACIO EN TU VIDA... POCO INTERES O PLACER EN HACER LAS COSAS Y ACTIVIDADES QUE DISFRUTABAS ANTERIORMENTE.SI HAN CAMBIADO TUS PATRONES DE SUEÑO, HABITOS ALIMENTICIOS Y SEXUALES.SI TE SIENTES CANSADO, SIN ANIMOS NI DESEOS DE COMPARTIR. DIFICULTAD EN CONCENTRARTE, RECORDAR COSAS O TOMAR DECISIONES. SI SIENTES QUE TU VIDA HA SIDO UNA PERDIDA DE TIEMPO, QUE TE HAS FALLADO A TI Y A LOS TUYOS...¿HAS PENSADO EN SUICIDARTE? ¿TAL VEZ DROGARTE? NO ESPERES MAS, ¡DEJA DE VER LAS NOTICIAS!¡DEJA DE TRABAJAR! ...PARA DE OBEDECER Y COMIENZA A "SER".
DEBES SABER QUE SON ELLOS LOS QUE TE PERSIGUEN Y ESTAS SIENDO AFECTADO POR LA PRESION DE GRUPO EJERCIDA POR NEO-CAPITALISTAS Y POST-CRISTIANOS, VICTIMAS DE TU PROPIA INACCION.
LOS ENCARGADOS DE NUESTRAS VIDAS, LOS QUE DISTRIBUYEN NUESTROS BIENES, CONTROLAN LA NECESIDAD, VELAN POR NUESTRA SEGURIDAD, LEVANTAN CIUDADES Y ESPECULAN CON TU DINERO. SI, ESOS GRANDES NEGOCIANTES SIN CARA QUE HAN ESTADO APARECIENDO COMO UN MENSAJE DE “SER-VICIO” PUBLICO PARA RECORDARTE QUE TE MUEVAS PORQUE TU PORVENIR ESTA EN LAS MEJORES MANOS: LAS TUYAS.
SON ELLOS LOS QUE TE GRITAN AL OIDO:
“AUMENTA LA CONFIANZA EN TU PAIS:PRODUCTO DE TODOS”
"HOMBRO A HOMBRO LABOREMOS"
"LEVANTEMOS A NUESTRA PATRIA"
"UNA IMAGEN NOS DA PAZ"
"SEGUIMOS TRABAJANDO"
"CONTINUAMOS CON EL MISMO ENTUSIASMO"
"INVIERTE TU TIEMPO Y ESFUERZO"
"!ESTUDIA, TRABAJA, COMPRA, CONSUME, REZA, VE A LA GUERRA Y MUERE!"
SI ESTAS EN BUSCA DE EMPLEO O EN CASO DE QUE TENGAS UNA ENTREVISTA PENDIENTE PARA UNO MEJOR, PRIMERO QUE NADA:
NO LLEGUES, LLEGAR DEMUESTRA TU DESESPERACION ANTE LAS CONDICIONES DE VIDA IMPUESTAS, NADIE TE EXTRAÑARA. OTRO OCUPARA EL LUGAR QUE DEJAS VACANTE.
TEN PACIENCIA, SE PUEDE ESTAR VIVO SIN EMPLEO Y SE DISFRUTA MUCHO MAS (SINO CREES ESTO PREGUNTALE AL MAS FAMOSO DESEMPLEADO DE LA HISTORIA: CRISTO).
SI NO TIENES MUJER , TE EVITAS PREOCUPARTE QUE NO MENSTRUE, OLVIDA TODA CORTESIA MACHISTA Y PATRIARCAL. TAL COSA COMO EL HOMBRE O JEFE DE LA CASA QUE DEBE MANTENER A LA ESCLAVA DE LA CAMA Y EL HOGAR, NO EXISTE.
SI ERES TU LA QUE MENSTRUAS, LA LIBERACION FEMENINA NO SIGNIFICA NADA SIN TI. PONTE TACOS Y NO SIGAS AL QUE NO MENSTRUA; SIGNIFICA ROMPE TACOS Y AHORCA AL QUE TENGA CORBATA. SAL A LA CALLE Y DEMUESTRA QUE NO ESTAS BAJO CONTROL Y QUE AUN TE QUEDA IMAGINACION. REUNETE Y COMPARTE. SI ESTAS EN TUS PRIMEROS DIAS DE TRABAJO, ES TU OPORTUNIDAD DE OBTENER UNA MEJOR VIDA. AMANECE ENFERMO Y NO VUELVAS MAS...EL TIEMPO SOBRA. Y RECUERDA, LO MEJOR MENTES EGOISTAS LA DESEAN; PODER, CONTROL Y MANDATO LE APLICAN. QUE CUANDO SE LES VA DE LAS MANOS...HACEN LA GUERRA,....
PRENDE CNN Y VERAS EL MAS ALTO NIVEL DE COMPETITIVIDAD Y SEGURIDAD.
PAZ NO ES LIBERTAD NI ARES NO EMPEZAR!
YO TE ANUNCIO QUE YA VIENE LA PAZ... NO LA DE UN MUERTO CARENTE DE VIDA...SINO LA DEL VIVO LA DEL QUE NO CAMBIA NI SE ADAPTA, NO INTEGRA NI TOLERA.
SOLO SE CONSERVA Y AISLA.
LA PAZ ES LO QUE QUEDA CUANDO SE REGALA O DELEGA LA LIBERTAD...
LA PAZ ES UNA GUERRA QUE SE HA PERDIDO...
EN CAMBIO, LA ARMONIA IMPLICA DIVERSIDAD. LA PRESENCIA DE OTROS, CONTRARIOS Y OPUESTOS QUE GARANTIZEN EL BALANCE, LA COOPERACION Y EL COMPARTIR. EL COMO SE ADQUIERE TENDRA MUCHO QUE VER CON LOS RESULTADOS. PARA VIVIR EN LIBERTAD, NO PARA DEFENDERLA. ¡MUCHO MENOS VENDERLA!
LA LIBERTAD NO SOLO CONSISTE EN HACER LO QUE DESEAS, SINO EN PERMITIR A OTROS REALIZAR SUS DESEOS.
EL LIBERTINAJE SURGE CUANDO LA AUTORIDAD, EL GOBIERNO O EL DINERO OCUPANEL ESPACIO DE LA LIBERTAD, EMPUJANDONOS MAS ALLA DE LA MISMA...
LA VERDAD ES LA QUE TE HACE LIBRE...SOLO DEBES NACER DE NUEVO...PORQUE EL QUE NACE DE NUEVO EN ESPIRITU ES COMO EL VIENTO...QUE NO SABES DE DONDE VIENE NIA DONDE VA...PERO OYES SU SONIDO ... ¿LO OYES?
ANONIMO
OTRA GUERRA MAS.......
¿QUÉ HACER CON LOS SÍNTOMAS EN ESTE TIEMPO DE GUERRA?
SI VIENDO LA TELEVISION TIENES SENTIMIENTO DE CULPA, TRISTEZA Y VACIO EN TU VIDA... POCO INTERES O PLACER EN HACER LAS COSAS Y ACTIVIDADES QUE DISFRUTABAS ANTERIORMENTE.SI HAN CAMBIADO TUS PATRONES DE SUEÑO, HABITOS ALIMENTICIOS Y SEXUALES.SI TE SIENTES CANSADO, SIN ANIMOS NI DESEOS DE COMPARTIR. DIFICULTAD EN CONCENTRARTE, RECORDAR COSAS O TOMAR DECISIONES. SI SIENTES QUE TU VIDA HA SIDO UNA PERDIDA DE TIEMPO, QUE TE HAS FALLADO A TI Y A LOS TUYOS...¿HAS PENSADO EN SUICIDARTE? ¿TAL VEZ DROGARTE? NO ESPERES MAS, ¡DEJA DE VER LAS NOTICIAS!¡DEJA DE TRABAJAR! ...PARA DE OBEDECER Y COMIENZA A "SER".
DEBES SABER QUE SON ELLOS LOS QUE TE PERSIGUEN Y ESTAS SIENDO AFECTADO POR LA PRESION DE GRUPO EJERCIDA POR NEO-CAPITALISTAS Y POST-CRISTIANOS, VICTIMAS DE TU PROPIA INACCION.
LOS ENCARGADOS DE NUESTRAS VIDAS, LOS QUE DISTRIBUYEN NUESTROS BIENES, CONTROLAN LA NECESIDAD, VELAN POR NUESTRA SEGURIDAD, LEVANTAN CIUDADES Y ESPECULAN CON TU DINERO. SI, ESOS GRANDES NEGOCIANTES SIN CARA QUE HAN ESTADO APARECIENDO COMO UN MENSAJE DE “SER-VICIO” PUBLICO PARA RECORDARTE QUE TE MUEVAS PORQUE TU PORVENIR ESTA EN LAS MEJORES MANOS: LAS TUYAS.
SON ELLOS LOS QUE TE GRITAN AL OIDO:
“AUMENTA LA CONFIANZA EN TU PAIS:PRODUCTO DE TODOS”
"HOMBRO A HOMBRO LABOREMOS"
"LEVANTEMOS A NUESTRA PATRIA"
"UNA IMAGEN NOS DA PAZ"
"SEGUIMOS TRABAJANDO"
"CONTINUAMOS CON EL MISMO ENTUSIASMO"
"INVIERTE TU TIEMPO Y ESFUERZO"
"!ESTUDIA, TRABAJA, COMPRA, CONSUME, REZA, VE A LA GUERRA Y MUERE!"
SI ESTAS EN BUSCA DE EMPLEO O EN CASO DE QUE TENGAS UNA ENTREVISTA PENDIENTE PARA UNO MEJOR, PRIMERO QUE NADA:
NO LLEGUES, LLEGAR DEMUESTRA TU DESESPERACION ANTE LAS CONDICIONES DE VIDA IMPUESTAS, NADIE TE EXTRAÑARA. OTRO OCUPARA EL LUGAR QUE DEJAS VACANTE.
TEN PACIENCIA, SE PUEDE ESTAR VIVO SIN EMPLEO Y SE DISFRUTA MUCHO MAS (SINO CREES ESTO PREGUNTALE AL MAS FAMOSO DESEMPLEADO DE LA HISTORIA: CRISTO).
SI NO TIENES MUJER , TE EVITAS PREOCUPARTE QUE NO MENSTRUE, OLVIDA TODA CORTESIA MACHISTA Y PATRIARCAL. TAL COSA COMO EL HOMBRE O JEFE DE LA CASA QUE DEBE MANTENER A LA ESCLAVA DE LA CAMA Y EL HOGAR, NO EXISTE.
SI ERES TU LA QUE MENSTRUAS, LA LIBERACION FEMENINA NO SIGNIFICA NADA SIN TI. PONTE TACOS Y NO SIGAS AL QUE NO MENSTRUA; SIGNIFICA ROMPE TACOS Y AHORCA AL QUE TENGA CORBATA. SAL A LA CALLE Y DEMUESTRA QUE NO ESTAS BAJO CONTROL Y QUE AUN TE QUEDA IMAGINACION. REUNETE Y COMPARTE. SI ESTAS EN TUS PRIMEROS DIAS DE TRABAJO, ES TU OPORTUNIDAD DE OBTENER UNA MEJOR VIDA. AMANECE ENFERMO Y NO VUELVAS MAS...EL TIEMPO SOBRA. Y RECUERDA, LO MEJOR MENTES EGOISTAS LA DESEAN; PODER, CONTROL Y MANDATO LE APLICAN. QUE CUANDO SE LES VA DE LAS MANOS...HACEN LA GUERRA,....
PRENDE CNN Y VERAS EL MAS ALTO NIVEL DE COMPETITIVIDAD Y SEGURIDAD.
PAZ NO ES LIBERTAD NI ARES NO EMPEZAR!
YO TE ANUNCIO QUE YA VIENE LA PAZ... NO LA DE UN MUERTO CARENTE DE VIDA...SINO LA DEL VIVO LA DEL QUE NO CAMBIA NI SE ADAPTA, NO INTEGRA NI TOLERA.
SOLO SE CONSERVA Y AISLA.
LA PAZ ES LO QUE QUEDA CUANDO SE REGALA O DELEGA LA LIBERTAD...
LA PAZ ES UNA GUERRA QUE SE HA PERDIDO...
EN CAMBIO, LA ARMONIA IMPLICA DIVERSIDAD. LA PRESENCIA DE OTROS, CONTRARIOS Y OPUESTOS QUE GARANTIZEN EL BALANCE, LA COOPERACION Y EL COMPARTIR. EL COMO SE ADQUIERE TENDRA MUCHO QUE VER CON LOS RESULTADOS. PARA VIVIR EN LIBERTAD, NO PARA DEFENDERLA. ¡MUCHO MENOS VENDERLA!
LA LIBERTAD NO SOLO CONSISTE EN HACER LO QUE DESEAS, SINO EN PERMITIR A OTROS REALIZAR SUS DESEOS.
EL LIBERTINAJE SURGE CUANDO LA AUTORIDAD, EL GOBIERNO O EL DINERO OCUPANEL ESPACIO DE LA LIBERTAD, EMPUJANDONOS MAS ALLA DE LA MISMA...
LA VERDAD ES LA QUE TE HACE LIBRE...SOLO DEBES NACER DE NUEVO...PORQUE EL QUE NACE DE NUEVO EN ESPIRITU ES COMO EL VIENTO...QUE NO SABES DE DONDE VIENE NIA DONDE VA...PERO OYES SU SONIDO ... ¿LO OYES?
EL FESTIVO FUNERAL REVOLUCIONARIO

“Festival”. No podía tener otro adjetivo el susodicho encuentro internacional de los jóvenes, pues todos los festivales son festivos; aunque en ellos se ofrezcan juiciosos foros y serios debates en los que “urgentemente” se r-u-e-g-u-e una definitiva sobriedad (después de la resaca de los asistentes), para poder detener el eterno carnaval planetario, cuyos antifaces, con sus dos reyes momos de caras tan lavadas, aseguran que la comparsa es sólo para lograr la humanización de sus habitantes y el arreglo del decadente e injusto orden mundial (las promesas sempiternas). Quienes esperaban que se lograra algún avance o determinación de un proyecto concreto con respecto a esto, tendrán que esperar el próximo evento en que se vuelva a emborrachar a los revolucionarios de tanta “revolución”, o conformarse con la futura implantación del consabido socialismo del siglo XXI.
Los que sí salieron ganado son los dos líderes socialista que, con sus nuevas carnes de cañón televisivo, lograron impresionar al mundo que vio el poder de convencimiento que éstos, pastores que pastan desde sus confortables palacios en La Habana y el valle de Caracas, ejercen sobre una gran cantidad de jóvenes “revolucionarios” del mundo, que quieren, como borrego que sigue a borrego, seguir siendo lo que otros ya han sido, para no tener que verse en la obligación de CREAR que exige el camino del Ser, prefiriendo “dejarse mandar” por no saber obedecerse a sí mismos. Dicho sea de paso, es perfectísima la descripción que hace Octavio Paz de todo esto:
Como las fiesta populares, la Revolución es un exceso y un gasto, un llegar a los extremos, un estallido de alegría y desamparo, un grito de orfandad y de júbilo, de suicidio y de vida, todo mezclado... Y, por eso, también es una fiesta: la fiesta de las balas...
La Revolución apenas si tiene ideas. Es un estallido de la realidad: una revuelta y una comunión, un trasegar viejas sustancias dormidas, un salir al aire muchas ferocidades, muchas ternuras y muchas finuras ocultas por el miedo a ser.
Bien sabemos que en el mercado global las aplicaciones que pueden darse a la paleta de colores de la revolución son infinitas. Ofrece todo un cielo de arcoiris de opciones para quienes buscan excursionar virtualmente en la montaña de Bolivia con turismo de aventura en alguna capital del Caribe; adquirir el arma de National Geografic con municiones Kodak y cazar algún líder revolucionario con su disparador fotográfico; uniformarse, cual valiente “soldado de luz”, con franelas estampadísimas y prendedores y collares con imágenes de los viejos y nuevos próceres; gorros, bandanas y banderas recubriendo los cerebros, toda una gama de maquillajes para pintarrajearse el rostro y enfrentar al “cara pálida” del que Silvio Rodríguez nos advierte, ofreciendo también miles de libros de aquellos que no viven lo que escriben y miles de discos compactos de aquellos que cantan lo que no viven, o un sofá rojo para sentarse cómodo mientras se lucha contra el imperialismo con un control de TV en la mano viendo en Telesur a Maradona decir: “Yo apoyo a Fidel”. Y todo este mercadeo subsidiado por los petro-dólares (los de Bush) que entran cada vez más a nuestra revolucionaria Venezuela.
Durante una semana vi pasar por el Festival, como un sembrador regando el mar, las posibilidades que, en medio de esta feria de Pamplona en que todos corrían tras el toro del capitalismo, podía haber tenido alguno de los chicos de aprovechar la oportunidad de decir su verdad; pero, si en algún caso aislado alguien creyó decirla, realmente “repetía” una mentira verdadera que no era suya (a fuerza de repeticiones se termina creyendo) o bien alguno, honestamente despierto, no fue escuchado por los “camaradas” que estaban muy atentos en conciertos de “otras músicas”, ya que éstos últimos no parecían tener nuevos oídos para oír nuevas cosas (¿es que hubo alguna nueva cosa?).
Artísticamente hablando, el teatro Teresa Carreño parecía un cuadro de arte “ingenuo” con colores fuertemente tropicales, en cuyo lienzo vibraba un grito mudo contra la guerra: como el que inmortalizó Picasso en el Guernica, que fue ignorado por los chavales que estudiaron la guerra civil en todos los colegios de España, y que debieron escribir la plana nuevamente cuando su presidente los llamó para que volvieran de Irak.
Cada vez más “las palabras y los hechos”, como los matrimonios, se separan. Es por eso que pudimos ver fácilmente a hordas de casados con el anti-imperialismo pero que “con-sumismo” obrar demuestran la infidelidad a su compromiso, y, a diferencia del Che, no renuncian a las comodidades que, por medio del dinero, les proporciona su archienemigo “el capital”. Por supuesto, como sesiones de consejeros matrimoniales, los discursos emotivos, creídas consignas y hasta piadosas oraciones no faltaron para propagar en los foros fáciles aplausos, tan fuertes como los que nosotros le dábamos a Chávez hace seis años cuando en su campaña nos prometía extirpar los dos tumores con que batíamos record y por los cuales principalmente votamos por él: la corrupción y la delincuencia (tumores que ya hoy son metástasis).Ah, también el volumen alto de las canciones de los “trovadores” suscitaron coros y lágrimas, que con total seguridad conseguirán acabar los males que sus letras reclaman (similar a como lo hizo el pederasta Michael Jackson y sus colegas millonarios, que en los ochentas, con su gran canción de amor, lograron salvar a los niños de morir de hambre en el África)
Si hubo amor durante la semana, este se limitó a expresarse solo en forma de noviazgo, pues de esos sí se vieron formarse muchos como verdaderos intercambios de naciones sin internet por el medio: parejitas con sus mochilas regaladas por los organizadores, que muy pequeñas quedaron para contener las cantidades de souvenirs y pesados libros y revistas (el papel lo aguanta todo) que, al igual que las membranas de los tambores de guerra que tan fuertemente redoblaron, sus telas rajaron (dudo que, al dejar atrás la gran batalla librada y volver a sus tan acostumbradas vidas clasistas, el recargo por sobrepeso que tuvieron que pagar en la aduana del aeropuerto internacional haya sido bajo).
No sé a ciencia cierta qué y cuantas cosas llevaba el Che Guevara en su mochila en el momento en que subía el cerro en Bolivia; de lo que sí estoy seguro es que nada de lo que se vendió, regaló y se propuso de novedoso en el festival (¿es que se propuso algo novedoso?), se asemeja siquiera a lo que en su lomo llevaba el verdadero revolucionario. Y es que si en algo ha de parecerse este festival al espíritu sacrificado del “comandante amigo”, es el hecho de que murió por la espalda, pero no por balas, sino por el suicidio de su propia conciencia.
Los que sí salieron ganado son los dos líderes socialista que, con sus nuevas carnes de cañón televisivo, lograron impresionar al mundo que vio el poder de convencimiento que éstos, pastores que pastan desde sus confortables palacios en La Habana y el valle de Caracas, ejercen sobre una gran cantidad de jóvenes “revolucionarios” del mundo, que quieren, como borrego que sigue a borrego, seguir siendo lo que otros ya han sido, para no tener que verse en la obligación de CREAR que exige el camino del Ser, prefiriendo “dejarse mandar” por no saber obedecerse a sí mismos. Dicho sea de paso, es perfectísima la descripción que hace Octavio Paz de todo esto:
Como las fiesta populares, la Revolución es un exceso y un gasto, un llegar a los extremos, un estallido de alegría y desamparo, un grito de orfandad y de júbilo, de suicidio y de vida, todo mezclado... Y, por eso, también es una fiesta: la fiesta de las balas...
La Revolución apenas si tiene ideas. Es un estallido de la realidad: una revuelta y una comunión, un trasegar viejas sustancias dormidas, un salir al aire muchas ferocidades, muchas ternuras y muchas finuras ocultas por el miedo a ser.
Bien sabemos que en el mercado global las aplicaciones que pueden darse a la paleta de colores de la revolución son infinitas. Ofrece todo un cielo de arcoiris de opciones para quienes buscan excursionar virtualmente en la montaña de Bolivia con turismo de aventura en alguna capital del Caribe; adquirir el arma de National Geografic con municiones Kodak y cazar algún líder revolucionario con su disparador fotográfico; uniformarse, cual valiente “soldado de luz”, con franelas estampadísimas y prendedores y collares con imágenes de los viejos y nuevos próceres; gorros, bandanas y banderas recubriendo los cerebros, toda una gama de maquillajes para pintarrajearse el rostro y enfrentar al “cara pálida” del que Silvio Rodríguez nos advierte, ofreciendo también miles de libros de aquellos que no viven lo que escriben y miles de discos compactos de aquellos que cantan lo que no viven, o un sofá rojo para sentarse cómodo mientras se lucha contra el imperialismo con un control de TV en la mano viendo en Telesur a Maradona decir: “Yo apoyo a Fidel”. Y todo este mercadeo subsidiado por los petro-dólares (los de Bush) que entran cada vez más a nuestra revolucionaria Venezuela.
Durante una semana vi pasar por el Festival, como un sembrador regando el mar, las posibilidades que, en medio de esta feria de Pamplona en que todos corrían tras el toro del capitalismo, podía haber tenido alguno de los chicos de aprovechar la oportunidad de decir su verdad; pero, si en algún caso aislado alguien creyó decirla, realmente “repetía” una mentira verdadera que no era suya (a fuerza de repeticiones se termina creyendo) o bien alguno, honestamente despierto, no fue escuchado por los “camaradas” que estaban muy atentos en conciertos de “otras músicas”, ya que éstos últimos no parecían tener nuevos oídos para oír nuevas cosas (¿es que hubo alguna nueva cosa?).
Artísticamente hablando, el teatro Teresa Carreño parecía un cuadro de arte “ingenuo” con colores fuertemente tropicales, en cuyo lienzo vibraba un grito mudo contra la guerra: como el que inmortalizó Picasso en el Guernica, que fue ignorado por los chavales que estudiaron la guerra civil en todos los colegios de España, y que debieron escribir la plana nuevamente cuando su presidente los llamó para que volvieran de Irak.
Cada vez más “las palabras y los hechos”, como los matrimonios, se separan. Es por eso que pudimos ver fácilmente a hordas de casados con el anti-imperialismo pero que “con-sumismo” obrar demuestran la infidelidad a su compromiso, y, a diferencia del Che, no renuncian a las comodidades que, por medio del dinero, les proporciona su archienemigo “el capital”. Por supuesto, como sesiones de consejeros matrimoniales, los discursos emotivos, creídas consignas y hasta piadosas oraciones no faltaron para propagar en los foros fáciles aplausos, tan fuertes como los que nosotros le dábamos a Chávez hace seis años cuando en su campaña nos prometía extirpar los dos tumores con que batíamos record y por los cuales principalmente votamos por él: la corrupción y la delincuencia (tumores que ya hoy son metástasis).Ah, también el volumen alto de las canciones de los “trovadores” suscitaron coros y lágrimas, que con total seguridad conseguirán acabar los males que sus letras reclaman (similar a como lo hizo el pederasta Michael Jackson y sus colegas millonarios, que en los ochentas, con su gran canción de amor, lograron salvar a los niños de morir de hambre en el África)
Si hubo amor durante la semana, este se limitó a expresarse solo en forma de noviazgo, pues de esos sí se vieron formarse muchos como verdaderos intercambios de naciones sin internet por el medio: parejitas con sus mochilas regaladas por los organizadores, que muy pequeñas quedaron para contener las cantidades de souvenirs y pesados libros y revistas (el papel lo aguanta todo) que, al igual que las membranas de los tambores de guerra que tan fuertemente redoblaron, sus telas rajaron (dudo que, al dejar atrás la gran batalla librada y volver a sus tan acostumbradas vidas clasistas, el recargo por sobrepeso que tuvieron que pagar en la aduana del aeropuerto internacional haya sido bajo).
No sé a ciencia cierta qué y cuantas cosas llevaba el Che Guevara en su mochila en el momento en que subía el cerro en Bolivia; de lo que sí estoy seguro es que nada de lo que se vendió, regaló y se propuso de novedoso en el festival (¿es que se propuso algo novedoso?), se asemeja siquiera a lo que en su lomo llevaba el verdadero revolucionario. Y es que si en algo ha de parecerse este festival al espíritu sacrificado del “comandante amigo”, es el hecho de que murió por la espalda, pero no por balas, sino por el suicidio de su propia conciencia.

A partir del 11 de septiembre somos diferentes, pues el mundo ya no será el mismo. Los acontecimientos que sacudieron nuestras conciencias, nos sumergieron en un largo silencio de profunda reflexión obligada que nos llama a una drástica y definitiva transformación de nuestra cosmovisión de este ya pequeño planeta, que pasó de océanos con tierras habitadas, a un pequeñísimo mar de duda e incertidumbre. Seguir siendo indiferentes y continuar nuestras vidas como si de alguna función cinematográfica salímos, sería asumir una actitud de absoluta inconsciencia, y esto sería una catástrofe de mayor dimensión que la ocurrida. Cierto es que los pilotos manipulaban los aviones con una clara y total indiferencia a la vida humana, pero igualmente cierto es que el blanco contra el cual envistieron es símbolo de un poder mundial que ha piloteado, por mucho tiempo (y aún lo sigue haciendo), las políticas económicas con una total indiferencia a la vida de millones de seres humanos. El solo pensar en la posibilidad de escoger entre cual de los dos bandos adherirnos, sería llegar al extremo de la irracionalidad. Siempre, entre los dos poderes que se enfrentan en esta larga historia de seis mil años de guerras, son los seres inocentes e indefensos los que mueren. Nuestro siglo XX, uno de los más sangrientos de la historia, ha visto como una gran parte de la humanidad era entregada a Jefes de Estados sin FE, animados por un materialismo estricto, que ha hecho más crueles y peligrosas las rivalidades de poder de lo que fueron en los siglos precedentes. Hoy vivimos sin ninguna duda, el hecho histórico que marca el inicio del siglo XXI, en el que las naciones, y sobre todo las más poderosas(para muestra USA en Irak), están con sus armas monstruosas y apocalípticas, enfrentándose con sumo resentimiento unas a otras con una furia destructora jamas alcanzada todavía. La cuestión fundamental es, pues, constatar que el hombre, tras milenios de "progreso científico", no ha realizado ningún progreso en el campo de lo humano, tomado en el sentido del hombre creado a imagen de Dios. Es muy penoso constatar que esta "imagen" es solo una grosera caricatura semejante al dios del antiguo testamento que sigue gobernando al mundo con su "ley" más firmemente cumplida; ojo por ojo y diente por diente, y que estamos todavía, y mucho más quienes nos dirigen, muy lejos del Dios de amor y perdón del que Jesús vino a hablarnos hará pronto dos mil años. En los apocalipsis el tema predominante es la fuga del presente para refugiarse en un futuro que, trayendo a un "salvador" desbarate las estructuras actuales del mundo e instaure con "fuerza" un orden de valores definitivos. Los israelítas lo pensaban así cuando escuchaban a Cristo creyendo que expulsarían a los Romanos, pero Jesús no llenó estos requisitos. Hoy los "cristianos- judaizados" están ?sentados? esperando lo mismo. Hay que entender que tras toda la antigua literatura profética se hallaban grupos humanos oprimidos por graves sufrimientos religiosos, sociales y políticos, no viendo salida alguna en la acción inmediata, se proyectaron en la espera de un tiempo en que las fuerzas cósmicas vengan a la tierra a derrotar al enemigo. En el apocalipsis hay una gran carga utópica y una gran reserva de esperanza, pero al mismo tiempo, una desolada resignación respecto al presente y un aletargamiento que siempre recriminó Cristo en las personas. Aceptar que se aproxima el fin y colocarse ante el televisor (resguardados por nuestras fortificaciones caseras que, ya han dejado de ser hogares) a esperar que alguien nos "divierta" y nos explique las repercusiones que toda esta guerra terrorista tendrá en nuestra economía, mientras las cosas, entre tanto van como van, y al diablo los que vengan detrás y los que mueran allá, ¿no es ya el fín?. Vivir nuestros propios terrores del final de los tiempos, y vivirlos con el espíritu del "bebamos, comamos, durmamos, mañana moriremos" es celebrar el ocaso de las ideologías y de la solidaridad en el torbellino de un consumismo irresponsable y egoísta. Si el hombre, en su material-ismo, permanece entregado a sí mismo, corre a su pérdida. Pero poder amar esta miserable realidad terrena y transitarla con la actitud con la cual la caminó Jesús, es creer -con caridad- que existe todavía lugar para la esperanza. Si negamos a Cristo y sólo dispusiéramos del "análisis lógico" que actualmente hacen los futurólogos, los pastores asalariados, los políticos, los demógrafos, los sociólogos y los economistas, los periodistas globalizados, el horizonte del hombre se hallaría completamente cerrado y no tendría otra perspectiva que esperar la destrucción final. En este panorama apocalíptico y de absoluto pesimismo, sólo nos queda, como esperanza, el mensaje profético aportado al hombre, más allá de sus locuras, por aquel SER tantas veces escuchado pero jamas obedecido: "Ama al prójimo como a ti mismo... No hagas riquezas aquí en la tierra...Oiréis de guerra y de rumores de guerra... Por que se levantará nación contra nación... Y verán la desolación abominable... a Jerusalén rodeada de ejércitos... Habrá una gran aflicción; como no la ha habido, ni la habrá igual desde el comienzo del mundo...donde estuvieren los cuerpos muertos, allí se juntaran las ?águilas?... Y muchos falsos profetas se levantarán y engañaran a muchos... Y si te dijesen; ven que el Cristo está en los templos, no les creáis... Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará...el hijo del hombre vendrá y juntará sus escogidos ... Muchas moradas hay en mi Padre, yo haré lugar para ustedes" Si la fe racional nos indica que sólo una evacuación del planeta hacia "otras moradas" es la espera adecuada, bien es cierto que el precio para adquirir el pasaje es lograr la vida que nace tras la muerte de ese ser humano que se aferra a este mundo y a esta vida que, por su ceguera, no sé a percatado que es el infierno que él mismo genera y del cual se aferra, y, que por ende, en el se quedará. Cuenta una tradición israelita que un profeta pasó junto a una red tendida; un pájaro que estaba allí cerca le dijo: - Profeta del Señor, ¿ en tu vida has visto un hombre tan necio como el que tendió esa red para cazarme, a mí que la veo? El profeta se alejó. A su regreso, encontró el pájaro preso en la red. - Es extraño -exclamó - ¿No eras tú quien hace un rato decías tal y tal cosa? - Profeta - replicó el pájaro -, cuando el momento señalado llega no tenemos ya ojos para ver ni oídos para escuchar.
miércoles 28 de marzo de 2007
PARIR UN LIBRO

Hoy es un día como cualquier otro: de nacimiento y muerte, de muerte y nacimiento. Mi primer libro dejará de vivir en mi computador portátil para, tras una especie de inseminación artificial, habitar en el ordenador de la imprenta que, cual partera, lo va a asistir en su nacimiento. Digo inseminación porque lo llevaré en mi paint drive convertido en probeta, y nacimiento por lo asertivo de Nietzsche al afirmar que la única forma que posee un hombre para experimentar lo mismo que siente una mujer en un parto es escribiendo un libro; por lo tanto, después de “embarazosos” meses, espero que mi hijo nazca bien y no vaya a ser uno de esos niños que desde sus primeros días son inoportunos e intolerables; de discordancias verbales y rostros mal impresos.
Al traspasar la puerta de la imprenta fecundé a la criatura, y en la salida (¡ahhl fin!) reconquisté mi soltería, mi simplicidad, mi libertad. Nunca imaginé que esa misma noche, al llegar a casa, se terminaría tan pronto mi paseo por la recuperada realidad.
Después de tanto tiempo, tras andar con el manuscrito bajo el brazo, cual pesada cruz de mi vía crucis de ser publicado por “los otros que sí saben”, terminé llamado por todos “autor-editor”. En realidad –quiero confesarlo– soy como esas impúberes que se ven en las paradas de los buses con sus bebecitos en los brazos, aprendiendo recién a sacar gases y doblemente mantenidas por sus padres (a veces creo, muy en mi fuero interno, que pedí a los abuelos se encargaran de su nieto para poder librarme rápidamente de él). A pesar de todo lo que mi conciencia me recriminó, sentí esa mañana el alivio vivificado de la dilatada parturienta, esa mezcla de orgullo y animalidad que se siente por expulsar y entregar a la vida un ser, pero con la certeza del miedo de toda madre... el pavoroso miedo que produce el riesgo de que Dios se le antoje llevárselo mucho antes de gatear.
Mientras me alejaba del retén de tinta donde dejé a mi retoño, otros tantos sentimientos encontrados hacían colisión en cada esquina que cruzaba: el re-nacer del reo que traspasa la reja de la silenciosa prisión; nostalgia de ya no sentir dentro de mí el crecimiento de un embrión; alegría de no ver más su rostro multiplicado en espejos enfrentados; desconcierto al saber que corría mi sangre por sus venas y a pesar de eso ya en nada me pertenecía. Me lo advirtió muchas veces Barthes: “ese sabotaje turbulento de la literatura, ese arte que tiene la estructura misma del suicidio y cuyo estilo es la manera de existir de un silencio”. Me lo repitieron los dos más conocidos por sus ventas: “Escribir un libro es sumamente difícil. No se lo desearía a mi peor enemigo” (Dan Brown). “Escribir es una de las actividades más solitarias del mundo... Me posee un sentimiento de vacío, de alguien que ha acabado poniendo en palabras aquello que debería haberse guardado para sí mismo” (Paulo Coelho). Cierto, cuantas veces pensé en no salir embarazado, y después, incluso, en abortarlo (hacia dentro)... Pero ya el mal estaba hecho. Eso sí, no se repetiría. Ahora toda esta verdad dentro de mí, que se afana en seguir gritando y que tanto le cuesta cohabitar en la mentira de mi mundana existencia, la ahogaré en mi silencio, la guardaré en mi aposento secreto, encerrada tras una “T de cobre”, o dopada con pastillas anticonceptivas. Jamás volveré a entrar a este infierno de parir, de escribir otro libro. Estaba decretado: NUNCA MÁS.
Llegué a casa como a las nueve de la noche, y me movía una felicidad eufórica hacia la computadora, sabiendo que por fin consumaría ese momento esperado por meses: pulsar sobre todos los archivos y mandarlos directo a la papelera de reciclaje ¡Cuanto espacio recuperaría en la memoria! Ese sonido de papeles arrugándose limpiaría los oídos de mi alma, ya apagados de tanto escuchar ecos de correcciones interminables, relecturas girando en un eterno retorno, voces demoníacas burlándose de mi riguroso trabajo perdido (No importa, si la primera edición quiebra, ya tengo las palabras de Tarantino de protector de pantalla: “No creo que haya nada que temer. El fracaso ofrece grandes recompensas en la vida de un artista”). ¿Será esta edición mi recompensa tras el rechazo de cinco editoriales y no se cuantos concursos? ¿Será igualito al libro de García Márquez, una muerte anunciada? La verdad me la dijo una escritora amiga que aún no lo ha leído: “Puede ser muy bueno... como puede ser muy malo”. Pero claro, ¿cuál madre podría saber que será su pequeño en un futuro? Puede terminar siendo un sastre en Quinta Crespo, o quizá un Sartre que deja con los crespos hechos a los noveles suecos; un Manual del Guerrero o un soldado llenándose de tinta en la imprenta de la EFOFAC; o finalmente un doctor corrupto o un taxista honesto (o viceversa). Pues, sea lo que sea, ella vociferará: “ No se metan con él, ¡es mi hijo, carajo!”.
Entré a mi improvisado estudio (la llamada “trinchera-cabañuela” por mi gran amigo Frank Ziccarelli) y encendí la portátil. Agarré el mouse con el mismo pulso con que hambrientos agarramos un buen libro o un “guapo doble con queso”. Me fui directo a “Mis documentos”.
Allí observé de nuevo a mi primer hijo, por milésima vez, con amor-odio, radiante cual carpeta amarilla, como un sol que dejaría de dar la luz que despertó todos mis sueños. La abrí porque quería ver completamente cada una de sus pecas en forma de W. Las tecleé a toditas para hacerlas desaparecer del “world”. En un segundo todas quedaron oscurecidas de azul oscuro, con sus títulos blancos prefigurando la piel de un muerto, listas para encerrarlas definitivamente en acero inoxidable de morgue. Ahora, por vez primera, yo sentiría lo que Hemingway comparó con matar a un león...
Entonces (¿por qué siempre hay un “entonces”?), cuando me percaté de lo que estaba por hacer, me detuve de ipso facto. Mi dedo índice quedó sobre la tecla “Supr” como si éste fuese el botón rojo de una película jolibudense de plena guerra fría. No pude. No pude hacerlo. Éste era realmente mi primogénito, el niño de mis ojos dañados de astigmatismo por él mismo, el que descreído vi crecer contra todos los pronósticos, penurias e infamias. En cambio el otro, el que se toparía muy pronto con editores, libreros, lectores, críticos, homólogos durmiendo a su lado en estantes, era sencillamente un “clon”... Borrar del mapa a mi verdadero hijo (del mapa del único país en el que he podido ser un feliz refugiado), creyendo que con aquello podría olvidar y descansar de lo que me costó criarlo hasta aborrecerlo, sería la más clara demostración de una paternidad irresponsable.
Finalmente, con toda la responsabilidad del mundo –una nueva y madurada– decidí esa misma noche darle un hermano (insólito), uno que llenase el espacio vacío que, a pesar de su tan cercana presencia, éste dejó. Entonces me desnudé (todo escritor es un confeso masoquista) y asombrosamente, inexplicablemente, me encendí otra vez acostándome con mi “esposa soledad”, que reaparecía virgen, anhelada, revivida en un nuevo documento, en un espacio sin horizonte en el que nuevamente me perdería en medio de su pura e insondable blancura.
Al traspasar la puerta de la imprenta fecundé a la criatura, y en la salida (¡ahhl fin!) reconquisté mi soltería, mi simplicidad, mi libertad. Nunca imaginé que esa misma noche, al llegar a casa, se terminaría tan pronto mi paseo por la recuperada realidad.
Después de tanto tiempo, tras andar con el manuscrito bajo el brazo, cual pesada cruz de mi vía crucis de ser publicado por “los otros que sí saben”, terminé llamado por todos “autor-editor”. En realidad –quiero confesarlo– soy como esas impúberes que se ven en las paradas de los buses con sus bebecitos en los brazos, aprendiendo recién a sacar gases y doblemente mantenidas por sus padres (a veces creo, muy en mi fuero interno, que pedí a los abuelos se encargaran de su nieto para poder librarme rápidamente de él). A pesar de todo lo que mi conciencia me recriminó, sentí esa mañana el alivio vivificado de la dilatada parturienta, esa mezcla de orgullo y animalidad que se siente por expulsar y entregar a la vida un ser, pero con la certeza del miedo de toda madre... el pavoroso miedo que produce el riesgo de que Dios se le antoje llevárselo mucho antes de gatear.
Mientras me alejaba del retén de tinta donde dejé a mi retoño, otros tantos sentimientos encontrados hacían colisión en cada esquina que cruzaba: el re-nacer del reo que traspasa la reja de la silenciosa prisión; nostalgia de ya no sentir dentro de mí el crecimiento de un embrión; alegría de no ver más su rostro multiplicado en espejos enfrentados; desconcierto al saber que corría mi sangre por sus venas y a pesar de eso ya en nada me pertenecía. Me lo advirtió muchas veces Barthes: “ese sabotaje turbulento de la literatura, ese arte que tiene la estructura misma del suicidio y cuyo estilo es la manera de existir de un silencio”. Me lo repitieron los dos más conocidos por sus ventas: “Escribir un libro es sumamente difícil. No se lo desearía a mi peor enemigo” (Dan Brown). “Escribir es una de las actividades más solitarias del mundo... Me posee un sentimiento de vacío, de alguien que ha acabado poniendo en palabras aquello que debería haberse guardado para sí mismo” (Paulo Coelho). Cierto, cuantas veces pensé en no salir embarazado, y después, incluso, en abortarlo (hacia dentro)... Pero ya el mal estaba hecho. Eso sí, no se repetiría. Ahora toda esta verdad dentro de mí, que se afana en seguir gritando y que tanto le cuesta cohabitar en la mentira de mi mundana existencia, la ahogaré en mi silencio, la guardaré en mi aposento secreto, encerrada tras una “T de cobre”, o dopada con pastillas anticonceptivas. Jamás volveré a entrar a este infierno de parir, de escribir otro libro. Estaba decretado: NUNCA MÁS.
Llegué a casa como a las nueve de la noche, y me movía una felicidad eufórica hacia la computadora, sabiendo que por fin consumaría ese momento esperado por meses: pulsar sobre todos los archivos y mandarlos directo a la papelera de reciclaje ¡Cuanto espacio recuperaría en la memoria! Ese sonido de papeles arrugándose limpiaría los oídos de mi alma, ya apagados de tanto escuchar ecos de correcciones interminables, relecturas girando en un eterno retorno, voces demoníacas burlándose de mi riguroso trabajo perdido (No importa, si la primera edición quiebra, ya tengo las palabras de Tarantino de protector de pantalla: “No creo que haya nada que temer. El fracaso ofrece grandes recompensas en la vida de un artista”). ¿Será esta edición mi recompensa tras el rechazo de cinco editoriales y no se cuantos concursos? ¿Será igualito al libro de García Márquez, una muerte anunciada? La verdad me la dijo una escritora amiga que aún no lo ha leído: “Puede ser muy bueno... como puede ser muy malo”. Pero claro, ¿cuál madre podría saber que será su pequeño en un futuro? Puede terminar siendo un sastre en Quinta Crespo, o quizá un Sartre que deja con los crespos hechos a los noveles suecos; un Manual del Guerrero o un soldado llenándose de tinta en la imprenta de la EFOFAC; o finalmente un doctor corrupto o un taxista honesto (o viceversa). Pues, sea lo que sea, ella vociferará: “ No se metan con él, ¡es mi hijo, carajo!”.
Entré a mi improvisado estudio (la llamada “trinchera-cabañuela” por mi gran amigo Frank Ziccarelli) y encendí la portátil. Agarré el mouse con el mismo pulso con que hambrientos agarramos un buen libro o un “guapo doble con queso”. Me fui directo a “Mis documentos”.
Allí observé de nuevo a mi primer hijo, por milésima vez, con amor-odio, radiante cual carpeta amarilla, como un sol que dejaría de dar la luz que despertó todos mis sueños. La abrí porque quería ver completamente cada una de sus pecas en forma de W. Las tecleé a toditas para hacerlas desaparecer del “world”. En un segundo todas quedaron oscurecidas de azul oscuro, con sus títulos blancos prefigurando la piel de un muerto, listas para encerrarlas definitivamente en acero inoxidable de morgue. Ahora, por vez primera, yo sentiría lo que Hemingway comparó con matar a un león...
Entonces (¿por qué siempre hay un “entonces”?), cuando me percaté de lo que estaba por hacer, me detuve de ipso facto. Mi dedo índice quedó sobre la tecla “Supr” como si éste fuese el botón rojo de una película jolibudense de plena guerra fría. No pude. No pude hacerlo. Éste era realmente mi primogénito, el niño de mis ojos dañados de astigmatismo por él mismo, el que descreído vi crecer contra todos los pronósticos, penurias e infamias. En cambio el otro, el que se toparía muy pronto con editores, libreros, lectores, críticos, homólogos durmiendo a su lado en estantes, era sencillamente un “clon”... Borrar del mapa a mi verdadero hijo (del mapa del único país en el que he podido ser un feliz refugiado), creyendo que con aquello podría olvidar y descansar de lo que me costó criarlo hasta aborrecerlo, sería la más clara demostración de una paternidad irresponsable.
Finalmente, con toda la responsabilidad del mundo –una nueva y madurada– decidí esa misma noche darle un hermano (insólito), uno que llenase el espacio vacío que, a pesar de su tan cercana presencia, éste dejó. Entonces me desnudé (todo escritor es un confeso masoquista) y asombrosamente, inexplicablemente, me encendí otra vez acostándome con mi “esposa soledad”, que reaparecía virgen, anhelada, revivida en un nuevo documento, en un espacio sin horizonte en el que nuevamente me perdería en medio de su pura e insondable blancura.
martes 27 de marzo de 2007
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